Organiza el trabajo de tu equipo y sabe quién hace qué y cómo va, esté en la oficina o en remoto. Asigna tareas, marca prioridades y sigue el estado de cada una en tiempo real, sin perseguir a nadie ni pedir un parte.
Un buen software de gestión de tareas no te da más reuniones, te quita las que sobran. En un solo tablero ves el estado de cada tarea, su prioridad y quién la lleva, esté tu equipo en la oficina o en remoto. El seguimiento de tareas deja de depender de preguntar "cómo lo llevas".
La razón por la que un gestor de tareas acaba abandonado siempre es la misma: pesa más de lo que ayuda. Aquí cada persona ve solo sus tareas del día, ordenadas por prioridad, y cambia el estado con un toque desde el móvil o el ordenador. Sin campos obligatorios que no usa ni pasos que sobran.
Nada de tableros abrumadores. Tu equipo abre la app y encuentra sus tareas del día priorizadas, no las de toda la empresa.
Marcar una tarea como hecha o en curso es un gesto, no un formulario. Se hace en el momento, no el viernes reconstruyendo la semana.
Un aviso puntual cuando algo urgente lleva tiempo parado, en vez de una persona persiguiendo al equipo para que actualice.
Cualquier responsable que coordina un equipo en remoto, presencial o híbrido conoce estas tres situaciones. No se resuelven pidiendo más disciplina, sino con un control de tareas donde el estado del trabajo esté siempre a la vista.
Cuando no coincidís en la oficina, la visibilidad desaparece. Preguntar uno a uno no escala, y esperar al informe semanal llega tarde para reaccionar.
Sin ver la carga real de cada persona, el trabajo se reparte a ojo. El resultado: alguien quemado, alguien parado y tareas que se retrasan sin que nadie avise.
Una tarea parada varios días que solo se descubre en la reunión de seguimiento. Para entonces el plazo ya aprieta y el margen de maniobra se ha esfumado.
La gestión de tareas de equipo no va solo de asignar: va de que nadie se queme mientras otro espera. Con la carga de cada persona a la vista, repartes el trabajo con criterio. Y como beneficio añadido, sabes qué rinde y qué se atasca, sin montar un informe a mano.
Ves de un vistazo quién va saturado y quién tiene hueco, para redistribuir antes de que un plazo se convierta en un problema.
Si quieres, una capa de IA propone cómo repartir mejor las tareas de la semana. Es una sugerencia; la última palabra siempre es tuya.
Tareas cerradas, cumplimiento de plazos y avance por proyecto se calculan solos. La visibilidad para dirección deja de comerte la mañana.
Un gestor de tareas solo sirve si funciona para todo tu equipo, no solo para quien trabaja frente a un ordenador. Por eso el control de tareas es igual de claro para cualquier modalidad de trabajo y cualquier tipo de perfil.
La pizarra y los pósits dejan de perderse. El tablero de tareas centraliza lo que antes vivía en mil sitios y todos ven lo mismo.
La visibilidad no depende de coincidir en la oficina. Sabes en qué trabaja cada persona en tiempo real, esté donde esté.
Quien va a la oficina y quien trabaja desde casa comparten el mismo tablero. El seguimiento de tareas iguala a todo el equipo.
Personal en tienda, obra, almacén o ruta gestiona sus tareas desde el móvil, sin necesidad de estar frente a un ordenador.
Lo que empieza un turno lo continúa el siguiente sin perder el hilo. El estado de cada tarea queda registrado para el relevo.
Cada área gestiona sus tareas en la misma plataforma y tú ves la carga por persona, por equipo o por proyecto transversal.
La mayoría de herramientas te obligan a encajar tu proceso en sus estados de fábrica. Con Ofimood es al revés: defines tú los estados, las prioridades y las reglas de tu equipo, sin escribir una línea de código. El software se adapta a tu operativa, no tu operativa al software.
Creas los estados que reflejan cómo trabaja de verdad tu equipo. Un estudio creativo y un equipo de soporte no se organizan igual, y no tienen por qué.
Defines reglas simples ("cuando una tarea pasa a revisión, avisa a calidad") sin depender de informática. Tú diseñas el proceso; Ofimood lo ejecuta.
El gestor de tareas convive con el resto de Ofimood, así que no cargas con lo que no usas ni sumas otra herramienta suelta a tu día a día.
Lo que más nos preguntan sobre el software de gestión de tareas. Si prefieres verlo con tus propios datos, solicita una demo.
La gestión de tareas de equipo es el proceso de asignar, priorizar y hacer seguimiento de las tareas del día a día entre varias personas, de forma que en todo momento se sepa quién hace qué y en qué estado está cada tarea. A diferencia de una lista de tareas individual, coordina el trabajo de todo un grupo desde una única fuente de verdad compartida.
Un software de gestión de tareas es una herramienta que centraliza la creación, asignación, priorización y seguimiento de las tareas de un equipo en un solo lugar. Sirve para saber en qué trabaja cada persona en tiempo real, repartir la carga con criterio y evitar que algo se quede olvidado. Según Incentro, el 46% de las empresas en España aún no ha digitalizado la gestión de sus procesos internos, lo que se traduce en tareas dispersas entre correos, chats y hojas de cálculo.
Un gestor de tareas organiza las actividades del día a día (asignar, priorizar y seguir el estado de tareas individuales), mientras que un gestor de proyectos planifica iniciativas completas con fases, dependencias, plazos y presupuesto. En la práctica son complementarios: el gestor de tareas responde a "quién hace qué hoy" y el gestor de proyectos a "cómo encaja todo en el plan general". Ofimood ofrece ambos módulos dentro de la misma plataforma.
Gestionar tareas consiste en organizar qué hay que hacer, quién lo hace y en qué estado está; controlar las horas consiste en registrar cuánto tiempo se dedica a cada actividad. Son cosas distintas y complementarias: una responde a "en qué trabaja el equipo" y la otra a "cuánto tiempo cuesta". En Ofimood, la gestión de tareas y la imputación de horas son módulos diferentes que puedes usar juntos o por separado.
Las tareas se asignan indicando un responsable para cada una y se priorizan marcando su urgencia o su fecha límite, de modo que cada persona vea primero lo más importante. Con un software de gestión de tareas, este reparto se hace de forma visual: creas la tarea, eliges quién la lleva, le pones prioridad y el equipo la ve al instante en su lista o en el tablero, sin cadenas de correos.
Para saber en qué trabaja cada persona en tiempo real se usa un tablero de tareas compartido donde el estado de cada actividad (por hacer, en curso, hecho) se actualiza al momento. Así, el responsable ve el trabajo en curso de todo el equipo desde un único panel, sin reuniones de seguimiento ni preguntar uno a uno, tanto si el equipo está en la oficina como en remoto.
Sí. Un gestor de tareas es especialmente útil para equipos en remoto e híbridos, porque sustituye la visibilidad que se perdía al no coincidir en la oficina. Cada persona actualiza el estado de sus tareas desde el móvil o el ordenador, y el responsable ve el avance en tiempo real. Quien trabaja desde casa y quien va a la oficina comparten exactamente el mismo tablero.
Para elegir un software de gestión de tareas conviene valorar cinco aspectos: que sea fácil de usar para que el equipo lo adopte, que permita adaptar estados y flujos a tu forma de trabajar, que funcione en móvil para perfiles sin escritorio, que dé visibilidad en tiempo real de la carga y el avance, y que se integre con el resto de tus herramientas de RRHH. Poder probarlo con tus datos reales antes de decidir es la mejor forma de acertar.
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